Museo del Fin del Mundo
Desde 1905, las autoridades de Tierra del Fuego acariciaban la idea de crear un museo que preservara la rica historia de la región. Sin embargo, desafíos financieros y decisiones políticas impidieron que los Gobernadores Ramón Cortés (1906) y Ernesto Manuel Campos (1962) materializaran este anhelo. Fue solo en 1965, bajo el liderazgo del Gobernador Francisco Bilbao, que el Decreto Nº 240/65 asignó un edificio en la esquina de Deloqui y Gobernador Godoy para el «Museo Regional Fueguino». A pesar de una paralización temporal debido a los costos de remodelación, este fue el punto de partida.
En 1973, un grupo decidido fundó la «Asociación Pro Conocimiento y Conservación del Patrimonio Histórico Territorial», conocida más tarde como H.A.N.I.S. Esta entidad, cuyo nombre en el idioma yámana significa «Lenga», encierra el espíritu del museo con «H» de Historia, «A» de Antropología, «N» de Naturaleza, «I» de Isla y «S» de Sur.
Museo del Fin del Mundo: Un Compromiso con las Raíces y el Futuro
El antiguo edificio del Banco de la Nación Argentina, en la esquina de Maipú y Rivadavia, fue elegido para dar hogar al Museo del Fin del Mundo. El 17 de enero de 1979, el Gobierno Fueguino reconoció a H.A.N.I.S. como entidad de asesoramiento y cooperación, otorgándole carácter jurídico. El 18 de mayo de 1979, el Museo del Fin del Mundo abrió sus puertas al público.
Este nacimiento tenía un profundo contenido social y cultural, enraizado en la búsqueda de las raíces que conectan pasado, presente y futuro. El Museo del Fin del Mundo, organismo estatal bajo la Secretaría de Cultura del Gobierno de la Provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, se convirtió en un faro que ilumina la historia y la identidad de la región.
Oscar Pablo Zanola, desde la fundación hasta su jubilación, lideró el Museo con pasión y dedicación. Su legado es evidente en la riquísima colección y en el compromiso continuo de preservar y compartir la fascinante historia de Tierra del Fuego. Sumérgete en un viaje a través del tiempo en estos museos, donde cada exhibición cuenta una historia que trasciende el fin del mundo.